Divagaciones acerca de la conquista amorosa: esa dulce batalla
Infiltración y... ¡Jaque mate¡


 

Autor

Diva G. Cerón Charry

Estudiante de primer semestre
de Comunicación Social, FUCN
Correos: digiceron@hotmail.com

Relato

A través de la historia del ser humano su interrelación con el sexo opuesto ha sido la constante. Situación que le ha permitido procrear su especie y prolongar su raza. Pero de un tiempo para acá las concepciones de esa interrelación han cambiado, y hoy por hoy se ha vuelto más importante la satisfacción del placer, o las circunstancias antecedentes como las llamara el filósofo de Otraparte Fernando González, que el antiguo idilio amoroso.

La seducción cotidiana es el control sostenido de los sentidos, los conocimientos y la selección recomenzada sin cesar, para buscar el acercamiento y la aceptación del otro, tentándolo poco a poco y tendiéndole el hilo como hacen las arañas con sus presas… para después caerle.

Y es que este asunto de las relaciones amorosas bien puede verse como un enfrentamiento militar; es decir, un proceso de táctica y estrategia. Al respecto, Sun Tzu dijo en alguna ocasión que la guerra es un asunto de vital importancia, la cual se gana o se pierde; por ello hay que estudiarla profundamente.

Es de suponer que para este personaje también era válida la imagen de la araña, pues mientras más se conoce al “enemigo”, mejor se le puede tender una trampa para vencerlo; o mejor, para atraerlo como aquellos marineros de la mitología griega atados por las dulces canciones de las sirenas. Ciertamente, en el terreno amoroso la seducción puede llegar a ser la trampa.

En el amor y en la guerra se necesitan de dos opuestos enfrentados en pro de triunfar, por lo que ambos bandos requieren aplicar una táctica que consiga la rendición del otro. Así es como la seducción puede ser catalogada como una "guerra" entre sexos donde la persuasión es el objetivo.

Capturar al ejercito enemigo es mejor que destruirlo, por ello, cuando los ejércitos en conflicto militar buscan ganar, deben intentar tener bajo su dominio al oponente; y para llegar a ello deben estar en la capacidad de analizarlo y estudiarlo hasta el punto de sentirse en ventaja frente a la estrategia de su opositor.

Además, cada bando debe poseer la actitud para visualizar las posible jugadas del otro y así tener una estrategia defensiva que le permita aumentar sus ventajas competitivas, obviamente que le faciliten reforzara su vez las desventajas que puedan traer las circunstancias y las situaciones dadas en el momento del enfrentamiento. Como quien dice: infiltración… y jaque mate.

Pero, tal como en el ajedrez, los momentos de silencio significan, probablemente, una muy buena jugada; en las relaciones de pareja implica un acercamiento profundo que va eliminando el constante enfrentamiento y generando un conjunto de sensaciones que hacen al uno parte del otro, olvidando quien es más, porque ambos se sienten totalmente débiles. Es así, como se genera entonces la oportunidad de conocerse mejor y aprender a valorar aspectos que, de haberse quedado en la primera instancia de satisfacción del placer, podrían haberse perdido.

Es ese afecto estrecho y sincero que surge entonces entre la pareja el que ha inspirado a los mejores poetas como Mario Benedetti y Pablo Neruda, y es motivo de inspiración para la mayoría de los cantautores, como diría Pablo Milanes: "De qué callada manera se me adentra usted sonriendo...".